
El 28 de julio de 2024 quedó grabado en la memoria colectiva como el día en que el pueblo venezolano, de manera abrumadora, pacífica y cívica, firmó su propio destino en las urnas a favor de Edmundo González Urrutia. Sin embargo, la cronología política que se ha venido desplegando desde principios de este año revela una realidad desgarradora: ese torrente de soberanía popular ha sido proscrito, dejando al ciudadano común al margen de las decisiones que definen el futuro de su propia patria.

























