La agencia de la salud señala que los castigos físicos tienen efectos de gran alcance, aumentando el riesgo de ansiedad y depresión, y reduciendo el desarrollo cognitivo y socioemocional.
Aproximadamente el 78% de las enfermeras del mundo se concentran en países que representan solo el 49% de la población mundial. Los países de ingresos bajos y medios se enfrentan a dificultades para graduar, emplear y retener a los profesionales en el sistema sanitario.