"¡Basta de cuentos! El petróleo es nuestro, el salario es una deuda, no una limosna"
Buenos días. Habla Igor Rodríguez. No vengo aquí como un político, ni como un experto en cifras frías. Vengo como un venezolano más. Uno de esos que todas las mañanas se levanta con la angustia de no saber si lo que tiene en el bolsillo le alcanzará para comer. Uno de los millones que ven cómo sus padres, ya ancianos, pensionados, tienen que elegir entre comprar las pastillas o comprar la comida.
Y es que ya no podemos callar. Porque lo que está pasando en Venezuela no es una crisis económica, es un atropello constitucional. Es una bofetada diaria a la dignidad de un pueblo que trabaja y que envejece en la pobreza más absoluta.
Hoy vengo a hablar con la verdad, con la ley en la mano y con el corazón ardiendo de indignación.
¿Saben lo que dice el Artículo 91 de nuestra Constitución? Dice, clarito, que el salario debe ser suficiente para que un trabajador y su familia vivan dignamente: comida, techo, salud, educación. Ahora díganme, ¿qué dignidad cabe en un salario de un dólar? ¿Qué futuro se construye con una pensión que no alcanza ni para un kilo de carne?
La canasta básica de una familia venezolana hoy cuesta más de 650 dólares. Y nosotros, los trabajadores, si sumamos todos los bonos, apenas si juntamos 100, 150 dólares si acaso. Esa brecha no es un problema, es un asesinato lento de la esperanza.
Y ojo, porque lo más grave no es solo la pobreza. Lo más grave es que ya no hay excusas.
Resulta que en estos meses, mientras nosotros contábamos los reales para ver si compráramos una harina pan, al país le han entrado más de mil millones de dólares por la venta de nuestro petróleo. Sí, así como lo oyen. Mil millones. Y se proyectan 10 mil millones más en el año.
Entonces yo pregunto, y pregunto con respeto pero con firmeza, señores del gobierno interino, señora Delcy Rodríguez: ¿Dónde está esa plata? Porque si hay para pagar compromisos internacionales, si hay para estabilizar el dólar, tiene que haber para pagarle a los trabajadores y a los pensionados. Eso no es caridad, es justicia. Es cumplir los artículos 80 y 91 de la Constitución que hoy están pisoteados.
Nosotros hemos visto a compañeros chavistas de toda la vida, a trabajadores de la salud, a maestros, a obreros, saliendo a la calle. Y también hemos visto a la oposición protestando. ¿Saben qué significa eso? Significa que el hambre no tiene colores políticos. El que tiene hambre, tiene hambre y punto. Y cuando el pueblo se une para exigir lo justo, no hay poder que lo detenga.
Por eso, hoy, delante de ustedes y de todo el país, exijo tres cosas claras:
Primero: Que se destine una parte visible y auditable de esos mil millones de dólares del petróleo a un aumento de emergencia del salario y las pensiones. Ya. No en tres meses, no en estudio, ya.
Segundo: Que se sienten en una mesa, de una vez por todas, empresarios, gobierno y trabajadores, a fijar un salario mínimo que realmente cubra la canasta básica. Que dejemos de usar el salario como un simple número de referencia y lo convirtamos en lo que debe ser: una herramienta de vida digna.
Y tercero: Transparencia. Que el pueblo sepa dónde se está invirtiendo cada dólar de su petróleo. Porque este petróleo no es de ningún gobierno, es de nuestros niños que no tienen leche, es de nuestros ancianos que no tienen medicinas, es de todos nosotros.
Yo sé que muchos dirán que esto es un sueño, que es imposible. Pero les digo una cosa: más imposible es seguir viviendo así. Más imposible es ver a mi abuela rebuscarse para comer. Más imposible es que un país con tanta riqueza tenga un pueblo tan empobrecido.
Hoy no pido un favor. Hoy no extiendo la mano pidiendo una limosna. Hoy, parado aquí, exijo lo que es nuestro por derecho, por ley y por dignidad.
Mi nombre es Igor Rodríguez, soy un trabajador venezolano, y no descansaré hasta que mi salario y el de millones de compatriotas valga lo que realmente cuesta vivir.
¡Por la dignidad salarial de los trabajadores y pensionados!
«María Corina Machado y Delcy Rodríguez Gómez son marionetas coloniales sometidas por ese decadente imperio gobernado por psicópatas muy sanguinarios y perversos, demoníacos»
La puesta en marcha de este espacio paritario ha suscitado tanto valoraciones positivas ante las posibilidades de entendimiento como cuestionamientos por parte de diferentes organizaciones políticas, debido al alcance de las atribuciones que tendrá esta mesa y al papel que ejerce la directiva del Parlamento de 2015 en el desarrollo de estas negociaciones con el Gobierno.
Los gremios de Caracas y Monagas exigieron a la Gobernación el cese inmediato de cualquier mecanismo de coacción, persecución, veto o amenaza de acciones judiciales en contra de los reporteros que realizan la cobertura en las zonas damnificadas, ratificando su estado de alerta en defensa de la libertad de expresión.