Manuel Alzuru: Se hace camino al andar

Es inaceptable pedir votos en sectores como La Piedra, Totumillo o San José, donde el sistema de rebombeo de Yaritagua no funciona y los vecinos suman años de sequía impuesta pese a tener las nacientes cerca.
OPINION18 de febrero de 2026Agencia AlfayaracuyAgencia Alfayaracuy
Unidad
En la política, como en la vida, existe una diferencia abismal entre lo que se discute en las oficinas con aire acondicionado y lo que se padece bajo el sol inclemente de nuestras comunidades. Hoy, Venezuela se debate en una encrucijada peligrosa: por un lado, una inercia que intenta normalizar la crisis, y por el otro, una dirigencia opositora que a veces parece más preocupada por el calendario electoral de finales de año que por el agua ausente en nuestras casas desde hace meses y años. Escribo estas líneas no con el ánimo de dividir, sino con la urgencia de quien ve a su pueblo agotarse. Mi llamado es a la unidad, pero no a una unidad de logos y fotos estrechando manos; llamo a la Unidad en la Realidad. Esa unidad que solo se construye cuando entendemos que antes que cualquier tarjeta electoral, está la dignidad de nuestra gente,
 
 
 
  
Sedientos
Sedientos
 No podemos pedirle a un ciudadano del caserío La Piedra por ejemplo,  en nuestro municipio Peña de Yaracuy, que se ilusione con una elección para diciembre cuando tiene cuatro años esperando que el sistema de rebombeo de Yaritagua funcione. La Piedra tiene las nacientes y un tanque con capacidad para 750 mil litros, pero lo que no tiene es voluntad de la gerencia Municipal que la atienda. ¿Cómo le hablamos de votos a los vecinos de Totumillo o San José, que suman tres y cuatro años en una sequía impuesta? ¿Qué le decimos a la parroquia Cambural, que ha sido borrada del mapa de los servicios públicos? 
 
A mis hermanos de la dirigencia nacional les digo con respeto: el país real no está en las encuestas, está en las neveras quemadas por los bajones eléctricos que nadie indemniza. Está en la pequeña y mediana industria de Yaracuy, que intenta producir entre racionamientos que asfixian el rendimiento y destruyen el empleo. Está en las calles de Peña, donde el aseo urbano es un recuerdo lejano y la salud es un lujo inalcanzable para los más humildes.
 
Nuestra propuesta es clara: invitemos a todos los factores a un encuentro con la verdad. La política de hoy debe ser una política de acompañamiento y confrontación social pacifica Para exigir soluciones concretas, si nos unimos para liderar la protesta por el agua, si nos organizamos para exigir que cese el sabotaje eléctrico a nuestros hogares y negocios, estaremos construyendo una mayoría mucho más poderosa que cualquier padrón electoral. La verdadera fuerza opositora no nacerá de una campaña de marketing, sino de la capacidad que tengamos de convertir el dolor de Yaracuy en una fuerza de presión que el gobierno regional, local y parroquial no pueda ignorar.
 
Hago un llamado sincero a todos los sectores de la oposición: vengamos a Cambural, caminemos San José, escuchemos el silencio de las tuberías de agua en La Piedra. Dejemos de lado, por un momento, las proyecciones electorales y dediquemos nuestra energía a organizar la indignación de este pueblo que no aguanta más.
 
La unidad de los pies descalzos, esa que camina el barro y conoce el nombre de cada vecino sin agua, es la única que podrá devolvernos la libertad. No es tiempo de pedir votos; es tiempo de solidaridad, buscar soluciones y de confrontar, con la verdad por delante, a quienes han destruido nuestra calidad de vida. Si nos encontramos en la realidad del pueblo, la victoria no será solo una fecha en el calendario, sino una consecuencia inevitable de nuestra lucha, hermanos quiero cerrar este llamado a todo pulmón parafraseando al poeta Antonio Machado, diciendo  “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”
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