Columna Caliente. Edición número 2

OPINION09 de septiembre de 2026 Jesús Segovia - 7.635
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Cierto es. Una vez más, nos tomaron por pendejos. Y no me refiero al Rodrigato integrado por la dizque "presidenta interina" Delcy Rodríguez y por su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional del chavismo madurismo "escogida" el domingo 25 de mayo de 2025.

 


Tampoco aludo al siempre infaltable y maquiavélico Diosdado Cabello, porque de estos tres "personajes siniestros" queda entendido que  siempre nos toman por pendejos.

 


Esta vez me refiero al presidente estadounidense Donald Trump y al secretario de Estado, Marco Rubio.
Sí, a ellos, quienes nos vieron las caras de pendejos, de zoquetes al proponer, diseñar, promover, impulsar y validar el mega acuerdo petrolero entre el gobierno gringo, representado por el Pentágono en ese mega negocio, y por los "usurpadores del poder" en Venezuela a través del tan mentado y cuestionado "bolichico" Alejandro Betancourt.

 


Entre gallos y medianoche


Un mega acuerdo petrolero que, más allá de los plazos legales establecidos por las leyes criollas que el chavismo madurismo convirtieron en letras muertas, le concede y le otorga 65 mil millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, equivalente al 21,5 por ciento de las reservas petroleras de Venezuela, probadas, que ascienden a 303 mil millones de barriles de petróleo pesado y extra pesado.

 


Un acuerdo repleto de opacidad, de oscuridad, en cuanto al contenido y los detalles del mismo; lleno de  ilegalidad porque desde acá, en tierras criollas lo refrenda una "presidenta" que no es tal, "interina, encargada, ni nada", y no fue aprobado tal negocio por los diputados de un Parlamento Nacional que hayan sido electos en un proceso comicial libre, transparente, imparcial y competitivo, porque esas condiciones las prohibieron hace bastante tiempo en un país donde no hay democracia, tampoco existe Estado de Derecho ni garantías constitucionales de ninguna índole.

 


De modo que, "entre gallos y media noche", Donald Trump, Marco Rubio y su equipo de asesores instalados en Washington, le pasaron por encima, escupieron y pisotearon a los venezolanos que reclaman y demandan el rescate de la democracia y las libertades secuestradas por Hugo Chávez, primero, luego por Nicolás Maduro, y ahora por el Rodrigato.


Aclaramos: por si acaso


Y aclaramos algo: no estamos en desacuerdo ni rechazamos un convenio petrolero con Estados Unidos, porque desde 1914 -hace ya 112 años- cuando empezó la explotación y producción petrolera en el país, los gobiernos gringos -mediante la compra del crudo negro- han sido los grandes financistas de las gestiones gubernamentales en Venezuela.

 


De todas, sin excepción alguna. Aquellos son pagadores rápidos, creíbles, seguros y confiables. Los mejores socios en asuntos comerciales, sin lugar a dudas.

 


Nos oponemos, sí, a que ese acuerdo forjado a escondidas de la opinión pública en Venezuela, lo hayan "firmado" con autoridades ilegítimas, con los "usurpadores del poder", con los voceros, representantes y protagonistas de una dictadura, de una tiranía que ya suma 27 años y siete meses en el poder.

 


Transición política al pote de la basura

Ese negocio petrolero multimillonario entre el gobierno de Trump, allá, y acá en tierras criollas, de su protegida Delcy, pone en evidencia que la tan deseada, mentada y cacareada "transición política" no es la última de las tres fases anunciadas por Rubio; sino que la lanzaron al pote, al tobo de la basura.

 


Ahora esa "dizque" transición política no es tercera, cuarta, quinta, sexta ni séptima.

 

Simplemente no es prioritaria ni le importa a quienes ponen los intereses económicos y mercantiles muy por encima de una rápida restitución de la democracia y la tan requerida devolución de instituciones públicas autónomas e independientes en el ejercicio de sus funciones y atribuciones.

 


De esta manera, los gringos que mandan desde la Casa Blanca abrochan y entronizan a Delcy Rodríguez, igual a su cúpula y entorno de saqueadores, arruinadores y destructores  de Venezuela.

 

Entonces, surge aquí una pregunta de rigor, más que obligatoria: dónde queda la liberación de todos los presos políticos? Por qué todavía no los sacan de esas rejas donde sus esbirros y verdugos les vulneran todos sus derechos humanos?
 

Según lo visto y lo observado de forma minuciosa, ellos tampoco son prioridad para quienes ostentan el poder en la Casa Blanca y en el Palacio de Miraflores.
 

He dicho y he escrito en mi Columna Caliente. "Al pan, pan; y al vino, vino". 
 
 
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