Para un trabajador del sector público o jubilado en el estado Yaracuy, cumplir con la jornada laboral se ha convertido en un dilema de supervivencia. Con las tarifas actuales del transporte interurbano e intraurbano, el ingreso mensual resulta insuficiente para cubrir los traslados básicos de una sola semana.

​La ecuación es devastadora: para acumular el costo equivalente a un pasaje regular de transporte, un trabajador debe destinar la totalidad de sus ingresos ordinarios durante un trimestre completo. Esta realidad ha forzado a miles de yaracuyanos a desplazarse a pie durante kilómetros, recurrir a la solidaridad ciudadana o simplemente abandonar sus puestos de trabajo.

 

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Cumplir con una jornada laboral en el estado Yaracuy ha dejado de ser una fuente de sustento para convertirse en un cálculo insostenible. Para un trabajador del sector público o jubilado, el costo acumulado de un pasaje urbano o interurbano equivale a tres meses enteros de salario mínimo base, una cifra que inhabilita cualquier posibilidad de movilidad.

​La brecha entre las tarifas del transporte y los ingresos formales ha provocado un fenómeno de aislamiento forzado. Miles de ciudadanos se ven obligados a realizar trayectos a pie de varios kilómetros bajo el sol, recurrir al colapso de las paradas o, en el peor de los casos, desertar de sus puestos de trabajo al no poder financiar el traslado hacia sus centros de labor.