
Hace unos meses atrás, advertí sobre lo peligroso y censurable que era el cambio de valoración en una narrativa donde unos narcoterroristas comenzaron a ser el "simpáticos". Hoy aquella advertencia es una aseveración en decenas de comunicadores y analistas que censuran un virage político demasiado pragmático y cínico, el cual muchos todavía no condenan, porque las hipotecas pesan. Pero tengan como insumo, antes de dar un paso, que el pueblo los OBSERVA.















