El reciente encuentro político en Ciudad de Panamá, donde se sentaron el presidente electo Edmundo González (V) y la dirigente María Corina Machado, pretendía enviar un mensaje de fuerza y de ruta clara hacia unas elecciones en un plazo de nueve meses. En el papel y para las agencias internacionales, la foto quedó impecable. Pero quienes pateamos la calle, quienes vivimos el día a día en nuestras regiones al lado del maestro que no le alcanza el sueldo, del vecino que pasa semanas sin agua y de los gremios que sostienen lo poco que queda de país, no podemos mirar esa foto sin hacernos las preguntas incómodas que el pueblo se está haciendo en la esquina.