
La segunda ola de capturas de altos personajes vinculados al narco-régimen venezolano se produjo bajo la coordinación de un equipo de operaciones especial del FBI norteamericano en la capital venezolana, una acción que envía un corrientazo a la columna vertebral del Chavismo, que resguarda en Venezuela más de una veintena de prófugos de la justicia estadounidense con recompensas millonarias.

















