Lo que ocurrió ayer no fue un error técnico, fue un GOLPE DE REALIDAD que ha dejado al Palacio de Miraflores en cenizas psicológicas. Después de años de censura férrea, de listas negras y de silencio cómplice, Venevisión ha proyectado la imagen de María Corina Machado, y el efecto ha sido una explosión nuclear en el tablero político venezolano.