
En numerosas ocasiones, he observado que varios individuos citan Mateo 7:5 en diversos medios, argumentando que los cristianos no deberían juzgar a otros. Sin embargo, esta interpretación es errónea. Si leemos el pasaje en su contexto, encontramos que no se trata simplemente de abstenerse de emitir juicios, sino de hacerlo con la misma medida con la que deseamos ser juzgados. Este pasaje no prohíbe el juicio en sí mismo, ya que el discernimiento es crucial para mantener una convivencia saludable. Por ejemplo, un padre podría ejercer un juicio apropiado cuando su hijo comete un robo o miente. En este caso, el pasaje nos insta a juzgar correctamente, es decir, a corregir con la intención de promover el bienestar y la rectitud en lugar de hacerlo desde un espíritu de condena o hipocresía.


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